domingo, 16 de octubre de 2011

Tack för Maten

     Blog Action Day.

     El tema: COMIDA.

     La consigna inicial de crear una entrada para el día me llegó por el curso de Responsabilidad Social que estoy tomando. En el otro blog escribí sobre la comida como un fenómeno social pero aquí, en mi blog personal, escribiré sobre la comida como una expresión cultural que me gusta degustar.

     Más que simplemente nutrición para el cuerpecito una comida es un ritual. Desde la preparación hasta la digestión, pasando por la puesta en escena (también conocida como poner la mesa). Una buena comida, compartida con una buena compañía puede hacer maravillas.

Un desayuno de Campeones... cuando estás enfermo del estómago... pa'que amarre

     Existen comidas con historia. Platillos que no son repetitivos sino especiales por su significación. El tradicional Pollo en Achiote que hace mi madre es uno de mis preferidos. La Pizza familiar que se hace el fin de semana es ya parte de la vida misma.

     Existen comidas que extrañas. Unos buenos Tacos Reales cuando has estado por un largo tiempo en el extranjero... o tal vez un sabroso Mamey en un licuado. A la inversa también sucede, unos ricos Escargots deliciosamente preparados y comidos en familia.

     Existen comidas que haces tuyas. El Guacamole que Manuel no pudo superar y el Pay de Zarzamora que me gusta tanto.

     Existen comidas que ya no puedes ver ni en pintura. En mi caso la Papaya y las Sardinas.

     Esa es la comida. Para mí al menos. Lo único que nos queda hacer es agradecer por ella. Tack för maten.

viernes, 7 de octubre de 2011

Inquilino

            La noche se prende y yo me prendo con ella. Últimamente ha sido así, trabajo y trabajo y pienso y pienso y es mi dueño quien me mantiene así, sin descanso. Yo no duermo, ni siquiera cuando caen las luces y él se recuesta. Se podría decir que mi casero me cobra la estancia. Mi casero me cobra caro, pero no hay otro edificio para mí. Esta noche perpetua es igual a las pasadas. Yo solamente intento matar el tiempo en mi pequeño cuarto blanquecino. Un color blanco que quiere ser amarillo.

            El calor es agobiante especialmente en estas fechas. Da igual qué cuarto te dé el casero, en el verano la temperatura sube exorbitantemente. Confinado a este lugar, donde tengo que vivir hasta mi muerte, el brutal calor me asfixia. Los demás inquilinos y el casero se quejan también. No hay excepciones. En estas noches el casero me molesta constantemente, poniéndome a trabajar porque él no puede conciliar el sueño. Me debería tener más consideración pues no podría vivir un minuto sin mí. Él es yo y yo soy él, así de simple.

            Y tristemente no es así con todos los inquilinos. Hace tiempo el casero estuvo muy enfermo a causa de uno de ellos. Tuvo fiebre y le dolía mucho el bajo vientre. Un día incluso decidió no salir de la cama pues todo movimiento brusco le causaba un agudo dolor. Tal vez el inquilino quería atención, tal vez sus quejas nunca fueron escuchadas. El casero hizo que un grupo de otros caseros sacaran a su molesto inquilino. No sé cuánto tiempo vivió fuera del edificio, pero no creo que haya sido mucho. Pero a mí no puede sacarme. Ni a mí ni a mi amigo.

            Yo vivo en lo que se podría llamar un penthouse, aunque como mi cuarto no posee ventanas ese nombre le hace demasiada justicia. Mis vecinos de un piso abajo, ellos sí tienen una vista perfecta y un par de persianas muy eficaces, que abren y cierran rápidamente y de un color café apiñonado hermoso. Mi amigo vive más abajo. Él se encarga de suministrar el sustento a todo el edificio, a los inquilinos y al casero. Su habitación parece más una jaula, barrotes horizontales del mismo color blanco amarillo que la mía. Vive con dos compañeros de cuarto, hermanos que se encargan de la ventilación del edificio. Ninguno de ellos puede ser desalojado, aunque modestia aparte no son tan importantes como yo. Yo soy el líder de los inquilinos y soy yo quien les dice qué hacer.

            Esta noche es muy calorosa, más aún que anoche y antenoche. No es dolor exactamente, pero sí siento punzadas. Punzadas por aquí y por allá, a través de toda mi largura y anchura. Siento punzadas dentro de mí también, como alfileres que se clavan en mí y se insertan más y más adentro. Mi amigo se mueve en un vaivén frenético y sus compañeros de cuarto intentan seguirle el paso. El edificio está muy caliente, más aún que aquella vez cuando el casero hizo que unos inquilinos de más abajo donaran su producción de líquido, fuera lo que fuera, al edificio de otra casera.

            Quejas vienen y van mientras el casero mira el reloj. Las once con treinta y siete minutos decimos al unísono. El casero ordena: “los golpes han de cesar” pero mi amigo se sigue moviendo rápidamente a pesar de las señales que le envío para que se calme. Con cada movimiento crea un sonido y ellos en conjunto parecen incluso formar una melodía. Tres negras tres blancas tres negras. El mismo tono en todas y luego silencio por un momento. Tres negras tres blancas tres negras.

La temperatura sigue aumentando en todo el edificio, especialmente en el lado izquierdo. Es como si esa parte de la construcción, una estructura colgante, se prendiera en llamas. Llego hasta a pensar que un olor a quemado emana de la estructura. Once con cincuenta y siete y el olor sigue intensificándose pero cambia. Ahora me parece percibir un olor a gas, como si una estufa tuviera una fuga. El casero está ido todavía pero intenta quitarse el estupor. No hay estufas en el edificio, así que este olor debe venir del exterior. El casero despierta por completo y todos despertamos con él. Existe una alerta y el casero se desplaza hasta la pequeña cocina del pequeño departamento donde vive.

El reloj marca los treinta y cuatro minutos de un nuevo día y la estructura sigue incrementando su temperatura incluso después de que todos regresamos a la cama sin encontrar fuga alguna. El cansancio invade al casero una vez más, pero entre el calor que sigue generando la estructura y todos los pensamientos que él genera en mí no puede conciliar el sueño. Transcurren ochenta y dos minutos más antes que el cansancio por fin noquee al casero.

No es exactamente como ver una película. Es más bien una experiencia en la que no estás lúcido completamente y ves imágenes enfrente de ti y atrás de ti y a tus lados también. A veces las sensaciones llegan a ser demasiado vívidas. En otras ocasiones solamente observas estas simples imágenes. Recuerdos o situaciones ilógicas y bizarras. Lo común y lo ordinario o lo contrario. Esta vez puedo ver al casero haciendo desplazar al edificio, como lo hace cada mañana. La angosta callejuela por la que va es tan real, tan palpable, que creo que la noche ha terminado y éste es el comienzo de un nuevo día. A veces las sensaciones llegan a ser tan vívidas que, como un choque eléctrico, regreso a la realidad.

Mi realidad es dolor. Todo mi penthouse es mecido por un muy fuerte golpe que me deja inconsciente y, aún así, una parte de mí se mantiene despierta. O dormida, no estoy seguro. El edificio, después de haberse estado moviendo a una velocidad considerable, se detiene en seco y se desploma. Toda la pared trasera del edificio siente el frío pavimento de esa callejuela matutina, la callejuela por la que el casero siempre dirige al edificio en su afán de mantenerlo funcional. La construcción inmóvil, el casero ausente y los inquilinos atrapados. Atrapados.

Mi parte consciente ve a los caseros. El primero, quien blande un palo de madera e hizo colapsar al edificio, y el segundo, que lleva una pequeña mochila y una hielera. El mensaje que mi amigo ha estado mandando, esa melodía de solamente un tono, se incrementa mientras la pared de enfrente del edificio se resquebraja. Cuando por fin se detiene e inmóvil es removido lo único que puedo hacer es asombrarme con su nuevo cuarto, de un puro y fuerte blanco. Un cuarto errante que le llevará a lo desconocido.

Cuento Corto. Octubre, 2011.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Pesadillas y Alucinaciones V

Pesadillas y Alucinaciones V

Proyecto Zeus

     En el sueño yo formaba parte de un experimento militar llamado Proyecto Zeus (exactamente lo que dice en la lata) cuyo fin era proporcionarme la habilidad de lanzar rayos (exactamente como el dios griego).

Epílogo

     Muchos sueños. Muchas historias. Muchas pesadillas y alucinaciones. Siempre existe una historia que contar.

     Siempre existe un dibujo que dibujar.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Pesadillas y Alucinaciones IV

Pesadillas y Alucinaciones IV

JAGUAR

     Es tal vez una imagen sencilla pero tiene un significado importante para mí. Hace tiempo tenía un sueño recurrente en el cual me transformaba en un jaguar. El jaguar es mi felino favorito. Ese sueño es un favorito también.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Pesadillas y Alucinaciones III

Pesadillas y Alucinaciones III

Magia AXE

     Comerciales AXE. Un poco del body spray y todas las chicas estarán sobre ti. Tristemente no funciona así. Cuando el AXE del Fin del Mundo estaba en su auge tuve un sueño en el cual al utilizar esa fragancia de AXE atraía a un bicho negro que se convertía en mi mascota. Cuando descubría que el bicho se juntaba conmigo solamente por el desodorante se lo lanzaba gritando 'Ahí tienes tu maldito AXE' y lo mataba accidentalmente.

martes, 27 de septiembre de 2011

Pesadillas y Alucinaciones II

Pesadillas y Alucinaciones II

Odien

     Esto se remonta a cuando Thor llegó a los cines. Tuve un sueño en que iba a Asgard a pedir una audiencia ante Odín. Después de mucho batallar me dejaban pasar pero no me entrevistaba con un hombre à la Hopkins sino con una mezcla entre Odie (de Garfield) y el soberano nórdico.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Pesadillas y Alucinaciones I

Prólogo

     Llega un punto en la vida de un artista en que su sueño es acechado por extrañas y bizarras visiones del mundo en que vive. La siguiente recopilación de imágenes mostrará una ventana a la psique del arte por el arte mismo. 

     Son dibujos de sueños que he tenido.

Pesadillas y Alucinaciones I

Pícale

     ¿ Han visto los comerciales de Telmex del "Pícale" ? Desde el constante bombardeo en cine y televisión de "Las Orquídeas" y "Los Rivas" he tenido este sueño. Soy un anfitrión en un programa de concursos al estilo "Rueda de la Fortuna". En el sueño es un mosquito súper-evolucionado quien da vuelta a la rueda y su premio es "picar" al "pícale".